Jesse Billauer empezó a surfear desde muy chico. Primero hizo Bodyboard (una tabla en la que el que practica va acostado), luego longboard (una tabla de surf grande y pesada para poder hacer mejor equilibrio) y a los 17 años ya era todo un campeón. En ese momento y tras una larga experiencia en esto del mar y las olas, se había ganado un lugar entre los mejores 100 surfers del mundo en la categoría junior. Ahí fue cuando tomó la decisión de que iba a dedicarse al surf profesional, quería vivir de eso y para eso. Sin embargo, la vida tenía otros planes para él.

El 25 de Marzo de 1996 todo cambió. Mientras surfeaba en la playa, vino una de esas grandes olas que todos dicen “Wow, no me voy poder subir pero igual me animo!” Y así fue. Habría sido mejor dejarla pasar. Pero no, Jesse la tomó como propiae hizo el intento. Entonces, bajó, hizo el bottom turn y…por cuestión de segundos, no consiguió entrar en el tubo y el labio de la ola cayó directamente sobre su espalda. En ese momento su vida ya había cambiado pero él aún no lo sabía. Como cada vez que una ola lo revolcaba intentó subir, pero la piernas no le respondían. Todo era oscuro, estaba aturdido. Cuando consiguió salir del agua, inmediatamente fueron sus amigos a socorrerlo. Ya en el hospital, recibió la noticia que “no volverás a caminar”.

Según explica Jesse en una entrevista, en ese momento “tu vida se para.  A los 17 años te dan una noticia como esta y…realmente no sabes qué pensar”. Las reglas del juego habían cambiado para él, aunque con un poco de tiempo y ayuda entendió que no iba a dejar escapar la oportunidad de disfrutar la vida. Ahora tenía una razón más que los demás para levantarse cada día y empezar a luchar, para él era una necesidad.

La increíble fuerza de voluntad de Jesse hace que siga surfeando. Utiliza el tronco de su cuerpo y sus brazos para luchar contra las olas. Sólo necesita un poco de ayuda de sus amigos para llegar al point. “Es todo tiempo-dice- Ya sabes, al principio tienes una fase de depresión. Todo cambió. Pero luego, empiezas a verlo con perspectiva. Esta dificultad es un motivo para esforzarme más, para ser mejor. Además, puedo ayudar a la gente, dandole inspiración y esperanza, estén impedidos o no”.

Una gran enseñanza de vida para todos los que se sientan a gusto con esta historia.