Fue un torneo armado a las apuradas, atado con alambres por el estallido de un conflicto que, algunos años después, cambiaría para siempre el fútbol argentino. Se jugó con pocos equipos, hubo partidos que no se disputaron y tuvo un final desprolijo. Pero, pese a todo, el torneo de 1919 tiene su lugar destacado en la historia del fútbol argentino. Porque fue el primer campeonato que ganó Boca. La primera estrella de las 51 que adornan el escudo del club. La piedra fundacional de una historia plagada de copas, vueltas olímpicas y reconocimiento internacional.

Después de seis años consecutivos en los que Racing había marcado enormes diferencias por sobre el resto de los equipos (en 1918, la Academia había ganado 17 de los 19 partidos), el arranque de la temporada 1919 de la Asociación Argentina de Football asomaba mucho más parejo que los anteriores, con Independiente, Boca, River y Porteño dispuestos a discutirle la hegemonía al hexacampeón. Sin embargo, un conflicto desatado en plena disputa del certamen modificó por completo el panorama: 13 equipos –entre ellos los dos de Avellaneda, el Millonario y San Lorenzo– fueron desafiliados por diferencias con la organización y fundaron la Asociación Amateurs de Football, que perduró hasta 1926 y que nunca fue reconocida por la FIFA. Las ocho fechas que se llevaban disputadas del certamen (Boca había jugado sólo cinco partidos, con cuatro victorias y un empate) fueron anuladas. El Xeneize, que se había afiliado a la Asociación en 1908 y había sido promovido a Primera en 1913 junto con otros siete equipos a partir de una reestructuración en los campeonatos, decidió permanecer en la liga original al igual que Estudiantes de La Plata, Huracán, Porteño, Sportivo Almagro y Eureka. Pese a la escasa cantidad de equipos, se decidió organizar un nuevo torneo a dos ruedas, en el que el club de la Ribera aparecía como uno de los candidatos a partir del rendimiento exhibido en el campeonato que había quedado trunco. Las presunciones previas se confirmaron rápidamente dentro de la cancha: el 28 de septiembre, en el estadio Xeneize (ubicado en ese entonces en la intersección de Ministro Brin y Senguel), la escuadra azul y oro goleó 5-1 a Porteño. Fue una actuación memorable: a los 14 minutos, Boca ganaba 3-0 y al término del primer tiempo el encuentro estaba 4-1, con una destacada actuación del puntero derecho uruguayo Zoilo Canaveri, autor de tres tantos. Alfredo Martín y Pedro Miranda aportaron los otros dos gritos.
Así, Boca consiguió la primera de las siete victorias consecutivas que lo llevarían a alzarse con el título. La segunda fecha fue contra Huracán, como visitante: 2-0 con ambos tantos de Pablo Bozzo. Después, llegaron dos encuentros consecutivos en casa en los que se repitieron resultado y goleadores: 2-1 a Eureka y Estudiantes, con festejos de Pedro Calomino y Martín. En el arranque de la segunda rueda, el 30 de noviembre, el Xeneize debía enfrentar nuevamente a Eureka, pero el encuentro se suspendió por lluvia luego de la disputa del primer tiempo. Después de quince días de parate, el torneo se reanudó con un contundente  5-2 a Porteño (dos de Bozzo, Calomino, Alfredo Elli y Martín) y una semana más tarde llegó la mayor goleada del torneo: 7-0 al Globo como visitante, con cuatro tantos del polifuncional Alfredo Garasini, quien en sus 12 años en el club jugó en todos los puestos de la cancha (hasta fue arquero en alguna ocasión) y también se desempeñó como juez de línea y masajista. Bozzo, Calomino y Martín convirtieron los tres goles restantes.
Luego de un receso por las fiestas de fin de año, el 4 de enero el Xeneize recibió a Sportivo Almagro, sin saber que sería su último partido en el campeonato. A los 30 minutos del segundo tiempo, con el partido 4-0 para el club de la Ribera por los dobletes de Miranda y Martín, el árbitro fue agredido por los jugadores visitantes y suspendió el encuentro. No hubo festejos ni celebraciones.
Dos semanas después, la Asociación determinó que la diferencia que había establecido Boca con sus rivales era indescontable (aunque, matemáticamente, Huracán tenía chances de alcanzarlo porque tenía dos partidos menos) y, como el campeonato se había extendido más tiempo del esperado, suspendió los 14 partidos que aún faltaban por disputarse. Todos los equipos aceptaron la entrega del título al Xeneize.
Con nombres que marcaron historia en la Ribera, como el arquero Américo Tesoriere y el wing derecho Pedro Calomino, a quien se señala como el inventor de “la bicicleta” que popularizó en la década del ‘90 Sergio Saturno, Boca arrasó a sus rivales para conseguir su primera estrella. La que empezó a hacerlo grande.
 
 
 
DOS TAPAS
ASÍ ERAN LAS PORTADAS DE EL GRÁFICO
Siete de cada diez tapas tenían a un artista de la época bajo el rótulo “De la escena al sport”. Eva Franco fue la que más veces salió.