El BMX olímpico también tiene un monarca. Al igual que en Beijing 2008, el letón Maris Strombergs conservó su título de campeón olímpico luego de quedarse con la final del BMX. Segundo finalizó el campeón mundial, el australiano Sam Willoughby y el colombiano Carlos Oquendo cosechó la medalla de bronce. Argentina tuvo un representante, Ernesto Pizarro, quien se despidió en cuartos de final luego de una fuerte caída.
 
"Ha sido una sensación. Creo que todos en casa y vieron la carrera. No lo esperaba la verdad. Era complicado que pudiera repetir lo de Pekín. Estaba más controlado. Todo el país pensó en mi y todos los míos. Eso es lo más importante", dijo Strombergs al ganar la presea dorada. Fue un premio para él, luego que en 2010 quedó al margen de las competencias tras fracturarse una mano, dislocarse una muñeca y dañarse, además, un hombro.
 
Strombergs tiró su experiencia en la final, de la que quedó al margen el francés Joris Daudet, plata en Pekín, sexto en su serie. Solo el australiano Sam Willoughby le peleó el triunfo, aunque el letón ganó con solidez mientras Oquendo se centraba en alcanzar la meta ante el acoso del holandés Raymon Vander Biezen, que estuvo a punto de rebasarlo al colombiano en la última curva.
 
Entre las chicas, la colombiana Mariana Pajón dio el batacazo y ganó la medalla dorada, la primera para esa delegación. Sarah Walker, de Nueva Zelanda, se quedó con la presea de plata y la holandesa Laura Smulders se adueñó del bronce. Sin dudas, el BMX representó a los deportes extremos en los Juegos Olímpicos y entregó una gran cuota de adrenalina y emoción a un show que pasó y con gran forma la prueba en Londres 2012.