Y después quieren que vuelvan los hinchas visitantes y demás cuestiones. Pero lo cierto es que la línea que baja de los campos de juego no es precisamente la de la reconciliación y la concordia con respecto a que en definitiva, el fútbol sería una contienda deportiva.

 

Imagen ilustrativa.
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Lejos de eso desde hace decenas de años, y sumidos en un negocio millonario, las reacciones mismas que surgen, tanto de las dirigencias como de los clubes y de los propios futbolistas a veces, es la de dividir. Esa cuestión de que "no juegues con mi plata".
 
En ese sentido, y en un capítulo más de intolerancia deportiva, el equipo que pierda la final de la Supercopa Argentina, que Boca y River disputarán el próximo 14 de marzo en Mendoza, no estará obligado a permanecer en el campo de juego durante la premiación.
 
El encuentro enfrentará al ganador del campeonato de Primera División (2016/17), que fue Boca Juniors, con el campeón de la Copa Argentina del año pasado, torneo que ganó River Plate.
 
Desde River se quejan por malos arbitrajes y lo que Marcelo Gallardo sugirió al decir que hay que "tener la guardia alta" tras destacar que Claudio "Chiqui" Tapia y Daniel Angelici, presidente y vice de la AFA, son simpatizantes de Boca. El presidente Rodolfo D'Onofrio habló de "complot" contra River en la últimas horas.
 
Por el lado de Boca, dicen que River buscan "enrarecer" el clima previo para condicionar al árbitro  que aún no fue designado.
 
En ese contexto, los organizadores del partido, sorpresivamente indicaron que la premiación no es un punto que los equipos estén obligados a cumplir, aunque señalaron que siempre recomiendan "recibir las medallas y aplaudir a los rivales en favor del espectáculo y la buena convivencia".
 
Parece que esta cuestión -al menos en esta final del fútbol argentino- es una virtual utopía.