Sin más preámbulos que la ausencia prevista de Lionel Messi, Argentina enfrentaba a Nigeria en tierras rusas, como ensayo general para la puesta a punto de la selección que pretende Jorge Sampaoli con vistas a la próxima Copa del Mundo.

En ese sentido, el entrenador hizo primar el extenuante calendario del astro argentino y lo mandó a descansar. Consideró que Barcelona jugará un partido oficial cada 4 días hasta que se inicien los entrenamientos finales de la albiceleste en la recta final de Rusia 2018.

¿Qué quedaba por mirar entonces? Los descartes. Los que están a prueba. Los que van a ser parte del equipo y los que no. Y también, el funcionamiento del equipo sin Messi. Por eso Sampaoli mandó a rendir examen a todos. Menos, al becado de por vida. Y ahí salieron a la cancha, para enfrentar al once africano, en el estadio de Krasnodar: Agustín Marchesín; Javier Mascherano, Germán Pezzella y Nicolás Otamendi; Enzo Pérez, Banega, Giovanni Lo Celso; Paulo Dybala; Cristian Pavón, Sergio Agüero y Angel Di María.

Por el lado nigeriano estuvieron: Francis Uzoho; Abdullahi Shehu, William Ekong, Leon Balogun y Olaoluwa Aina; Mikel John Obi, Wilfred Ndidi, Ogenyi Onazi y Moses Simon; Odion Ighalo y Alex Iwobi. Dirigidos por el alemán Gernot Rohr, ex futbolista que brillara en el Bordeaux de Francia, y quien ya dirigió a otros teams africanos como Gabón, Níger y Burkina Faso.

Argentina comenzó el partido bien armado, firme, con la postura de Sampaoli en cada metro de la cancha: tocar y tocar hasta encontrar el espacio, y que cada vez que se perdiera el control del balón, todos los jugadores debían desplegar la dinámica necesaria como para recuperarlo. Lo de Nigeria residía en la dinámica de sus jugadores, la potencia física y un traslado prolijo del balón.

En ese sentido, Argentina empezó a mover el balón con mayor precisión y cerca de los 20 minutos de la primera parte generó dos jugadas de peligro en el área rival, donde Di María, Pavón, Dybala y Agüero tuvieron sendas chances de quebrar el cero.

A los 25, en una jugada insólita, el arquero nigeriano Francis Uzoho tomó el balón con la mano fuera del área grande en una jugada indescriptible a nivel gráfica. De ese tiro libre, Banega sacó un derechazo fantástico al palo izquierdo del arquero y a los 27, la albiceleste ganaba 1 a 0.

Argentina se soltó de inmediato, hasta Otamendi -de gran gira rusa- se animó a la conducción del balón; Enzo Pérez empezó a llegar con pelota dominada al área rival, y el marcador no se ensanchaba de milagro. Di María y Lo Celso combinaban por izquierda, con mucha confianza, y era un buen momento para aumentar.

Argentina no tardó mucho más. A los 35 Pavón, incontrolable, se escapó por la derecha en velocidad, lanzó un centro preciso hacia atrás, y Agüero, apareciendo entre los dos marcadores centrales nigerianos, le dio un pase a la red. Dos a cero, tranquilidad, y espacios para desplegar juego.

Antes del cierre de la primera parte llegó la sorpresa. Tras una falta producida por Mascherano, para cortar una pared que había generado la delantera verde, derivó en un tiro libre que Iheanacho mandó a la red tras romper la resistencia de Marchesín. Era el primer tiro al arco del equipo africano.

En la segunda parte, la sorpresa no se contuvo: Alex Iwobi puso el empate a un partido donde Argentina tenía -en su desarrollo- el partido dominado. Tras una combinación d epases precisos al borde dle área grande, y de malas coberturas defensivas, Iwobi sacó un remate cruzado y Marchesín no pudo llegar. Un minuto después, y tras otra combinación sorpresiva, en forma increíble en virtud del trámite del cotejo, desde casi el punto del penal, el recién ingresado Brian Idowu puso el 3 a 2 ante la imposibilidad de Marchesín de interceptar el remate. Sorpresa en Rusia ante un resultado inesperado.

De golpe todo cambió. De la tranquilidad se pasó al tensión. Argentina empezó de descontrolarse. Salió Lo Celso e ingresó el Papu Gómez. El plan perdía consistencia, ante el resultado adverso, y había que dar un cambio de timón. Pero nada parecía funcionar. Argentina marcaba mal, había sentido el golpe, y Nigeria era quien ahora se floreaba con toques y tacos. Otro cambio: Dybala salió dle terreno, de floja actuación, para dejarle el puesto a Belluschi.

El partido quedó tirado sobre el paño: Nigeria replegado jugando de contra, y Argentina tocando tratando de abrir espacios en una zaga de doble línea de 4. Pura presión y desesperación albiceleste, y puros pelotazos a los grandotes, en el verde africano.

Desde ese momento, Argentina intentó presionar por los costados, con Pavón y Di María, las arremetidas de Banega, el aporte de Mascherano y Otamendi, y las incursiones del Papu Gómez, pero nada resultaba. Todo terminaba en jugadas estériles y

A los 27 cayó una cortina de agua helada en el estadio: Iwobi recibió en la puerta del área, con la jugada en la cabeza, le tiró un caño a Mascherano, lo eludió y ante la salida de Marchesín, y otra vez tocó a la red con un remate de zurda cruzado. Tremendo golazo y un golpe de knock out para la albiceleste.

Sampaoli lo sacó de inmediato a Di María y a Pavón por Perotti y Rigoni. Nigeria le pegaba un baile infernal al equipo nacional cuando promediaban los 33 minutos del complemento. Mientras, Insúa ingresaba por Pezzella para que no volviese a caer el arco de Marchesín. un partido de una increíble bipolaridad: un primer tiempo arrollador para Argentina, y una segunda parte imparable en favor de Nigeria.

Mirá el resumen del partido.

A los 38 lo tuvo Belluschi en dos oportunidades, pero sin precisión y con tibieza. la endeblez defensiva argentina era un verdadero estrago, y por eso era que caía por goleada. Además, el funcionamiento de la etapa inicial nunca se produjo durante la segunda.

En conclusión: Argentina quedó con más dudas que certezas a la hora de clasificar qué jugadores podrían encaramarse en la carrera para quedar entre los convocados para el mundial y cuáles quedarán afuera. Más dolores de cabeza para Sampaoli, quien ya se prepara para la próxima serie de amistosos, entre los cuales podrían ser Italia y Marruecos.