Fútbol

La Pulga, la llave para destrabar el viaje a Rusia

Infinidad de veces criticado, denostado y hasta silbado por los propios hinchas, volvió a demostrar que está por encima de todos y de todo y fue el artífice de la clasificación al Mundial

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Se dijeron infinidad de cosas de este equipo, sus jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Muchas de ellas ciertas, en especial las que apuntaban contra los hombre de traje, los que están en los sillones. Sin embargo, el siempre apuntado fue, es y será Lionel Messi. ¿Por qué? Porque es el mejor, así de simple.

Los empates con Uruguay, Venezuela y Perú reavivaron los fantasmas de antaño y la Selección estuvo a un paso de quedarse sin Mundial por primera vez desde México 70. ¿Hubiera sido justo? Para el fútbol argentino, para la AFA y sus dirigentes, sin lugar a dudas.

Para EL, no. En absoluto. Porque siempre se brindó para la Selección, aún en los peores momentos, siempre puso la cara, pidió la pelota, defendió al equipo, mostró los colmillos en los momentos más sensibles.

Pero claro. Los que realmente saben de fútbol rescatan no canta el himno, no habla con la prensa, no se parece en nada a Diego Armando Maradona y tantas otras afirmaciones hirientes que caen como siempre sobre el mejor.

La maldita cultura tribunera del aguante hizo que insultáramos al as, que le recalcáramos mles de pavadas que nada tienen que ver con jugar a la pelota y que por lo tanto es un "pecho frío". Como si cantar las estrofas escritas por Vicente López y Planes fueran la llave para levantar la Copa del Mundo.

En nuestras oxidadas cabezas resaltamos la estupidez humana y no celebramos otra vez tener al mejor del mundo. Jorge Sampaoli lo dijo claro: "el fútbol le debe un mundial a Messi".

La Pulga se transformó en el goleador de la Selección hace tiempo ya por encima del gran Gabriel Omar Batistuta, es el máximo anotador en Eliminatorias por encima de Hernán Crespo, esta tercero en cantidad de presencias con la albiceleste. Pero las estadísticas son solo eso, números.

No sirve hablar de ellas sin medallas, para algunos, para la mayoría. En la Argentina solo sirve ganar, salir segundo es para perdedores, es ser un cuatro de copas, ser un amargo. Así existen miles de clasificaciones.

Todos sentimos lo mismo, queremos lo mismo, ganar esa maldita copa del mundo ya no por el país, por EL. Se lo merece, dejó y deja todo. Maradona y Messi son iguales, pero diametralmente opuestos, vivieron épocas distintas del fútbol mundial. El Diego ganó un mundial solo y llegó a una final en una pierna.

Leo llegó a una final del mundo en grupo que lo acompañó muchas veces y gracias a su zurda mágica. El destino no quiso que lo ganara. Hoy se le da una nueva oportunidad a EL, al más grande de todos al que tiene la llave, el que tiene la luz para iluminar ese camino pero también es quien tiene que absorber todo la presión que genera un Mundial. Las frustraciones, propias y ajenas se ponen en EL, en su pierna izquierda. En lo único que pensamos que EL tiene que ser nuestro salvador.

Es hora de empezar de nuevo, faltan ocho meses para el inicio de Rusia 2018 y quizás la última oportunidad de verlo en un Mundial. EL es la llave de esa puerta blindada que tiene esa bandita copia dorada

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