Radiografía de un año convulsionado de la Selección
Radiografía de un año convulsionado de la Selección

No fue un gran año para la selección argentina. Sufrió muchos reveses, no solo en cuanto a resultados, sino también en el plano del funcionamiento del equipo y en especial quedó ligada a la ineptitud de los dirigentes que terminaron de hundir a la Asociación del Fútbol Argentina. Todas estas variables, se sumaron y fueron la consecuencia de tener un equipo en el quinto lugar de las Eliminatorias y con un fixture con algunos cruces difíciles.

La segunda derrota consecutiva en la Copa América Centenario, desnudó muchos problemas internos que el mismo entrenador, Gerardo Martino, venía aguantando al igual que los jugadores. Los dirigentes hicieron la vista gorda. Deudas con el DT, problemas en los viajes de toda la delegación, dificultades para reunir a todos los jugadores.

Todo esto llevó a que el Tata, luego de la derrota ante Chile por penales diera un paso con las Eliminatorias a mitad de camino. Es cierto que el equipo no brillaba pero la realidad es que tampoco desentonaba. Había encontrado a los once, Lionel Messi estaba afilado y manejaba los hilos dentro del campo de juego.

La gran deficiencia estaba en el número 9, ni Gonzalo Higuaín ni Sergio Agüero estaban a la altura de lo que pedía el equipo. Desde afuera se pedía la aparición urgente de Mauro Icardi, Paulo Dybala.

Sin embargo, el rosarino se cansó y dio un paso al costado. Ya con la Comisión Fiscalizadora armada, Armando Pérez salió en la búsqueda de un nuevo técnico. Entre idas y vueltas, Edgardo Bauza se ganó el lugar en el banco.

El Patón debutó con un buen triunfo ante Uruguay por 1-0 en Mendoza. Luego vino el empate 2-2 ante Venezuela luego de ir perdiendo 0-2. Fue el debut de Lucas Pratto, uno de los pocos puntos positivos que tuvo el equipo en Mérida.

El tercer encuentro fue en Lima ante Perú. Si bien Argentina no había brillado durante los 90 minutos, ni tampoco sobresalió el nivel colectivo la victoria era merecida. Pero un error de principiante de Javier Mascherano hizo agua el deseo de los tres puntos.

Luego vinieron dos duras derrotas que terminaron de hacer estallar la olla. Frente a Paraguay y en el clásico ante Brasil, donde el equipo no mostró nada. Pudo haber sido una goleada histórica, pero solo fue 3-0 a favor del Scratch.

El signo de interrogante era enorme. Antes de jugar ante Colombia, la Selección estaba afuera de todo. Ni siquiera el repechaje era posible. Pero en San Juan, el equipo cambió mucho respecto al partido anterior. Terminó siendo 3-0 a favor del conjunto del Patón, pero tras los rumores (muchos de ellos con mala intención) los jugadores decidieron cortar su contacto con la prensa.

Así terminó el año. Con la Selección envuelta en dudas, jugadores peleados con la prensa y dirigentes. Muchos de ellos terminaron en un bajo nivel y se pidieron cambios al técnico. Los ciclos de muchos parecen terminados o al menos lo que se pide es el ingreso de otros jugadores que muestran grandes rendimientos en sus equipos y que no tuvieron la oportunidad con la celeste y blanca.