Sebastián Armenault, un deportista incansable

Sebastián Armenault guarda esa frase del Papa Francisco en lo más profundo del corazón, como una especie de bendición que ratifica su proyecto solidario. Fue el 1° de junio cuando, en la Plaza San Pedro, este ultramaratonista de 47 años pudo tener un encuentro “muy fuerte y especial” con Su Santidad.

No sabía qué esperar, pero pude decirle que venía de recorrer el camino de Santiago de Compostela, que haber corrido 914 kilómetros durante 26 días había generado muchas donaciones y que le quería entregar mi libro sellado en cada pueblo que había visitado. El Papa se sorprendió, leyó el título ‘Superarse es Ganar’, me felicitó por el mensaje y en el final me dijo esa frase que me conmovió… Nos abrazamos, no pude contener las lágrimas”, recuerda Armenault, quien aprovechó para entregarle una bolsa con 500 fotos de personas que necesitaban ayuda.

El Papa se sorprendió, leyó el título ‘Superarse es Ganar’, me felicitó por el mensaje y en el final me dijo esa frase que me conmovió

Fue un encuentro tan impactante como la historia de este ex rugbier que trabajaba como director comercial hasta que, hace 7 años (a los 40), descubrió el running y cambió radicalmente su vida. Al año de comenzar ya corría 42 kilómetros, pero no sin antes atravesar sus miedos. “Cuando iba para mi primer maratón me asusté mucho, volví a casa y agarré 50 pesos… Mis compañeros creyeron que era para las bebidas, pero en realidad los agarré porque pensé que iba tener que tomarme un taxi…”, revela hoy.

Sebas con el Papa, que se sorprendió con la tarea social de Armenault y lo felicitó - prensa
Sebas con el Papa, que se sorprendió con la tarea social de Armenault y lo felicitó - prensa

Darse cuenta de que podía superarse lo motivó a ir por distancias inimaginables. Entre sus hitos figuran los 190 kilómetros de la Himalaya-India y Nepal, los 330 de la Transalpina que atraviesan 4 países, los 50 del Polo Sur con hasta 32 grados bajo cero, los 250 del Desierto del Sahara con 55° de calor, los 250 en el Amazonas para los que tuvo que darse 12 vacunas y los 42 en una mina de Alemania ubicada a 850 metros bajo tierra…

“La clave para correr esas distancias, en esas condiciones, pasa por la cabeza, no tanto por el físico. Previo a cada una me hago un machete mental de situaciones felices y, cuando veo que no puedo más, recurro a eso. Y así sacó de mi cabeza lo que sea dolor, cansancio, calor, sed…”, explica.

“El que triunfó en el Sahara se llevó 5.000 dólares en premios y yo, que salí 793°, junté 50.000 para donaciones. ¿Quién ganó entonces?”

Como aquella vez en el desierto de Omán, cuando hizo el click de su vida. “Iba por la mitad del trayecto cuando paré. No daba más, me dolía todo, estaba en el medio del desierto… Pensé en abandonar, pero algo en mi interior me dijo que tenía que seguir. Por suerte completé la carrera y cuando volví a Buenos Aires, le avisé a la empresa que renunciaba... Supe que quería cambiar mi vida y dedicarme a cumplir estos sueños”, explica quien todo lo hace con el entrenamiento de una persona normal (cuatro veces por semana). “La idea es demostrar que no tenés que ser un profesional para lograrlo”, dice.

Lo mágico de su caso es que no le importan los tiempos ni los triunfos. “De hecho en la mayoría de la carreras salgo último”, cuenta asegura ganar de otra manera. “El que triunfó en el Sahara se llevó 5.000 dólares en premios y yo, que salí 793°, junté 50.000 para donaciones. ¿Quién ganó entonces?”, te deja pensando con su reflexión. Su “victoria” es sumar kilómetros porque con cada uno que alcanza, las empresas que lo auspician hacen donaciones a los lugares que Sebastián elige. Hoy su proyecto solidario lleva más de 24.000 kilómetros recorridos y 4.500.000 de pesos en regalos. Su objetivo, además, es dejar un mensaje inspirador. Superarse es Ganar es su lema. Así se llama su libro y la charla que ya dio en 15 países.

Armenault, en la etapa 7 del camino de Santiago de Compostela. Corrió 914 kilómetros - prensa
Armenault, en la etapa 7 del camino de Santiago de Compostela. Corrió 914 kilómetros - prensa

Con la empresa de construcción Weber Saint Gobain, por caso, lleva una alianza de seis años que incluye, entre otras cosas, levantar el comedor Jardín de Dios (para 60 personas) en José C Paz. "Que me ayuden en este sueño es algo mágico. Ojalá hubiera más empresas así, sobre todo cuando no sos un deportista consagrado que gana medallas... Weber entendió que mi idea es trascender por el mensaje, no por los triunfos", cuenta otro de los miembros que tiene el programa Huella Weber que incluye a varios embajadores top. Armenault completó un 2016 de ensueño que incluyó la creación de una carrera familiar llamada "1 Kilómetro, 1 Sonrisa" que ya organizó en diversas ciudades con el mismo fin solidario y el 22 de enero repetirá en Miramar con el objetivo de comprar un desfibrilador para el balneario. Además, para este 2017, tiene planes ambiciosos como subir los 6.962 metros del Cerro Aconcagua en febrero y, ya en julio, correr los 180 kilómetros de Madagascar.

Sebastián ya no tiene dudas cuál es su camino. El que le ratificó Francisco.