Tenis

Leo Mayer, la carta ganadora

El correntino salió a jugar el quinto punto. Nadie confiaba en él y solo tuvo gestos de grandeza para meter a la Argentina en una nueva final. 

Crédito: Adrián Quiroga (Prensa AAT)
Crédito: Adrián Quiroga (Prensa AAT)

Leonardo Mayer se asemeja a aquellos jugadores míticos de Copa Davis que siempre que representaron a su país obtuvieron resultados más que positivos. En la serie ante Gran Bretaña volvió a ser determinante ante los fantasmas periodísticos que ya hablaban de rupturas o quiebres dentro del grupo por la ausencia de Juan Martín Del Potro en el quinto punto. Nadie habló de las posibilidades de Yacaré ante Daniel Evans.

Es cierto, el actual ránking del correntino (114°) no invitaba a pensar que podía lograr la victoria. Pero la Copa Davis no se basa en posiciones sino en estados de ánimo, momentos. Así es el tenis. El tenista argentino enfrentó, otra vez, los momentos más duros.

Alejado de su mejor nivel, debió salir a la cancha para cerrar el quinto punto. Nadie, absolutamente nadie confiaba en él. Para los medios ya era otra semifinal perdida. Pero todo el equipo (por primera vez en años un equipo en serio) sabía que Leo podía ganarle a un joven de 26 años, con buenas condiciones técnicas pero escasos resultados en el circuito.

Mayer llegó a ser número 21, tiene ganado un ATP 500 (Hamburgo 2014) y fue finalista de otros dos torneos (Viña del Mar 204 y Niza 2015). Es decir, su CV es más que importante.

Alguna vez, Gastón Gaudio dijo que “la Copa Davis o te hunde o te saca a flote”. Palabras más, palabras menos, algo de razón tiene. Leo estuvo en el equipo por lo que dio, premio al esfuerzo y perseverancia para disputar y estar presente siempre que los capitanes los convocaron desde aquel debut en 2009 ante Suecia.

Lleva 11 victorias en singles y su gran momento se dio en la serie ante Israel en 2014. Cuando Argentina debió enfrentar el repechaje por el descenso. Allí, Yacaré se puso el equipo al hombre y ganó el partido más duro. Comenzó a escribir su historia triunfal.

Meses después, en febrero de 2015, trabajó casi siete horas para derrotar al brasileño Joao Sousa en cinco sets (7-6; 7-6; 5-7; 5-7 y 15-13). Luego vinieron las victorias ante Serbia, Bélgica (ambas 2015) y Polonia (primera ronda de este año).

Siempre fue mesurado al declarar. Fuera de los flashes que otorga la elite del tenis, entendió cuándo no debía estar en el equipo. constantemente pensando para afuera y nunca para adentro.

Leo es un luchador más del circuito que gracias a su carisma y tenis se ganó un lugar preciado en este equipo. Ayer salió a jugar, se lo notó tenso durante el primer set pero luego comenzó a pegar su derecha, soltó el revés y su saqué fue la base que edificó una victoria inolvidable para poner a la Argentina en su quinta final de Copa Davis.

Calló los rumores de un país super exitista donde quien gana se transforma en Dios y dos días después pasa a ser desterrado del país como enemigo público. Este hombre al que le gusta la pesca, la vida en familia, que pronto será padre, puso la cara, recibió las cachetadas y le dio una victoria inolvidable al equipo.

Yacaré se merece mucho más que un capítulo en las miles de historias que tiene la Copa Davis para nuestro país. Ahora será el turno de Croacia. Quizás una última chance de ganar la Ensaladera, así fue en 1982, 2006 2008 y 2011.

Por suerte será fuera de nuestra casa. Alejado de todas las mezquindades (vale recordar lo que sucedió en 2008 en Mar del Plata). Daniel Orsanic sabe de esto y lo que más desea es la paz entre los jugadores.

Yacaré se lo ganó en la cancha. Transpirando la camiseta. Con ganas y esfuerzos. Say no more.  

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