Argentina volvió a dar una muestra de que existe entre los deportistas nacionales una gran materia prima. Obtuvo tres medallas doradas tras 68 años. Igualó las marcas de Amsterdam 1928, Los Ángeles 1932 y Londres 1948.

La delegación albiceleste presentó la mayor cantidad de representantes en un Juego Olímpico. Si bien cosechó tres preseas de mucho peso, no igualó su mejor cantidad aunque sí representaron una importancia muy alta.

Paula Pareto y una obtención inolvidable

Prensa COA
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La judoca platense le dio el primer oro a la Argentina. Justo en el día de la apertura de los Juegos, la Peque se dio el gran gusto y en su tercera participación en este tipo de torneos logró consagrarse como campeona.

Para un deporte con poca popularidad, televisación y para muchos “especialistas”, sin importancia, es un título muy representativo que resalta la calidad del trabajo que lleva adelante el deportista albiceleste.

Pareto se quedó con la espina clavada en Londres 2012, sin embargo no bajó los brazos y no solo volvió a pelear por una medalla sino que se colgó el oro olímpico.

Los Leones, dieron vuelta la historia

El hockey argentino volvió a sumar por quinta vez consecutiva. Las Leonas fueron las que mostraron que el hockey nacional podía pelearle mano a mano a las selecciones más poderosas del mundo.

Sumaron en Sydney 2000 (plata), Atenas 2004 (bronce), Beijing 2008 (bronce) y Londres 2012 (plata). Pero nunca habían podido darse el gusto del oro.

Carlos Reteguí fue el coach del equipo femenino en los Juegos anteriores pero Holanda se terminó llevando el título. Esta vez el Chapa logró demostrar que no solo es un gran motivador, que sus palabras no son solo eso. Sino que el trabajo representa y tiene un peso enorme para que el seleccionado masculino haya logrado este campeonato.

Ya lo habían demostrado en el mundial con un tercer puesto. En Río, el fixture no parecía ser sencillo pero al final y al cabo apretó los dientes y se sacó de encima a Alemania y Holanda, entre otros, como grandes candidatos al oro.

Los Leones fueron los mejores, desde el día uno y se llevaron lo máximo.

Santiago Lange, un batallador único

Cr�dito Prensa.
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Es difícil creer que un deportista con 54 años luche palmo a palmo con los mejores. Pero hay uno que sí lo hizo: Santiago Lange. En su sexta participación olímpica se llevó el título. Había conseguido dos bronces seguidos (Atenas y Beijing).

Ahora, acompañado de Cecilia Carranza, en la categoría Nacra 17 tocó el cielo con las manos. No hay exageración absoluta en la frese. El premio fue producto del esfuerzo, del trabajo y de la mentalidad ganadora.

Aquí no hubo “huevos”, ni nada por el estilo. Aquí se vio la pasión, el amor, el entrenamiento y el esfuerzo.

Juan Martín del Potro, una historia de película

Lo realizado por el tandilense debería ser inspirador para cada joven que inicia su carrera tenística cuando la adversidad es tendencia. Aunque bien podría tomarse como ejemplo para cada disciplina.

Juan Martín llegó a Río con el objetivo de sumar. Desde Londres 2012, sintió que debería volver a representar a la Argentina. El cuadro no le dio respiro. Desde su debut ante Novak Djokovic, el que salió al Centro Olímpico de Tenis fue la mejor versión jamás vista de él.

Nunca bajó los brazos, ni cuando el futuro parecía no tener horizonte. A pesar de todo se sobre puso. Se dio el lujo de ganarle al número uno del mundo. Agotado físicamente, venció a Joao Souza, luego al japonés Taro Daniel.

En cuartos y semis se sacó de encima a dos representantes de la Armada Española. Roberto Bautista Agut primero y Rafael Nadal después. Ambos matches en tres agotadores sets.

La final pudo haber sido lo máximo. Batalló hasta donde el físico le dio ante Andy Murray. Fueron cuatro sets de un nivel tremendo. No pudo, pero su medalla plateada vale muchísimo para el tenis nacional.

Pero pudo haber significado la resurrección de una “bestia” que estaba dormida y quiere reinsertarse y pelear contra los mejores.

La Generación Dorada, un adiós único y eterno

Twitter: @manuginobili
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El básquet argentino dijo adiós antes de lo previsto por Sergio Hernández. Pero Emanuel Ginóbili fue claro en sus conceptos, “nos somos candidatos”.

Tuvo el peor grupo que le pudo haber tocado, sin embargo el grupo le hizo frente a todos los rivales que le tocó. Arrancó ante Nigeria donde no tuvo mayores problemas. Luego fue el turno de Croacia. Fue un partido soñado y El Alma fue más grande que nunca.

Ante Lituania faltó la “lucidez” que Manu explicó al término del encuentro para poder quedarse con ese partido que fue bisagra. Frente a Brasil, las emociones fueron enormes. Dos tiempos suplementarios para quedarse con la tercera victoria.

Pero España fue demasiado y Argentina jugó muy mal. Hubo una diferencia enorme y el futuro fue lo peor. El cruce de cuartos era ante Estados Unidos. Allí fue la despedida de la Generación Dorada. Nada más y nada menos que ante el campeón olímpico. Ante un equipo que nadie puede parar. Ni España (en semis), ni siquiera Serbia le pudo hacer sombra. Equipos a los que Argentina les pudo ganar.

Es el final de muchos de estos basquetbolistas, Manu principalmente. Ahora es el lugar de los Campazzo, Laprovittola, Delía, Deck, Acuña, Luis Scola lo confirmó al final. “Es importante seguir sumando para que la Selección pueda estar a la altura de estos torneos y seguir sumando medallas”.

El vóley, a un paso de torcer la historia

@Voley_FeVA
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Julio Velasco le devolvió al vóley argentino la presencia que no tenía hace muchos años. La medalla en los Panamericanos de Toronto representó un saltó de nivel increíble. El equipo llegó a Río con el objetivo de pasar la primera rueda.

Solo perdió ante Polonia. Aplastó a Rusia, Irán y Egipto. Culminó primero en su grupo y el cruce con Brasil en cuartos representó un obstáculo muy grande. El equipo estuvo a la altura de las circunstancias.

La diferencia estuvo en algunos puntos, no más. Casualmente, Brasil se convirtió en el campeón olímpico y Rusia terminó cuarto. Argentina mostró un nivel impresionante. Muchos de estos jóvenes seguirán y otros no. Pero el juego, el convencimiento y la personalidad existe.

Los Gladiadores, al borde del objetivo

Cr�dito: @PrensaCOA
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El equipo masculino de handball se fue rápido en primera ronda. Dio la sensación que pudo hacer algo más. Pero hay que saber distinguir ante quiénes jugó. Perdió ante Dinamarca, Croacia, Francia y Qatar.

Cuatro equipos de los más fuertes. Dos campeones olímpicos (Francia y Croacia), campeón del mundo (Dinamarca) y sub campeón del mundo (Qatar).

Ante todos ellos ofrecieron un juego increíble. Todos los equipos debieron poner lo mejor para poder doblegar al equipo de Daddy Gallardo que dio muestra que el sobre nombre de Gladiadores no está enfocado solo en la lucha. Sino que entender cómo jugar, poseer la personalidad para jugar ante estos equipos y hacerlos transpirar, es el resultado de muchos años de desarrollo y la aparición de un grupo de jugadores que marcaron un antes y después para el handball argentino.

El resultado general es más que positivo. Lo que lograron Las Panteras (vóley femenino) y La Garra (handball femenino) es el primer paso. Braian Toledo (lanzamiento de jabalina) y Germán Chiaraviglio (salto con garrocha) lograron finales olímpicas.

Hicieron buenas marcas, pero no alcanzó. Pero la experiencia vivida fue más que interesante y demostraron que a pesar de las falencias estructurales siguieron creciendo.

El rugby seven hizo su debut y fue una experiencia muy positiva. La pelea por una medalla no se hizo real por un penal. Un simple penal que no pasó entre los palos y que terminó en try de Gran Bretaña. El equipo de Santiago Gómez Cora no fue menos que Fiji y Nueva Zelanda, principales potencia del deporte.

Aún falta por crecer. Hay miles de carencias pero el deporte olímpico argentino estuvo en un nivel muy alto. Todavía falta mucho por hacer y el sueño de llegar es eterno.