Fútbol

Argentina perdió en Río pero los culpables se quedaron en Buenos Aires

La eliminación del seleccionado de fútbol, resume la profunda crisis que vive el deporte local.  

La crisis terminal del fútbol argentino llegó a tocar fondo con la eliminación de la selección argentina. En su participación en Juegos Olímpicos, el doble medallista olímpico (2004 y 2008) se despidió con una imagen sobre, entre sombras. Fue empate ante Honduras, un equipo menor. Cosechó una victoria (Argelia), un empate y una derrota (Portugal).

Nunca logró mantener una línea de juego a pesar de tener un equipo más que interesante con jugadores muy jóvenes pero con mucha experiencia. La realidad es que pese a todo, los culpables de está temprana eliminación no son los futbolistas ni el Vasco Julio Olarticoechea.

Los dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) siguen mirando para otro lado. Desde hace años se olvidaron de la formación de jugadores con proyección para este tipo de eventos deportivos. Más bien, se dedicaron a buscar más y más dinero para llevárselo a los clubes a quienes representan, los clubes. Gastaron allí sin ningún sentido y dejaron a la AFA partida a la mitad.

Los culpables de está temprana eliminación no son los futbolistas ni el Vasco Julio Olarticoechea

El organismo dejó de reunir las condiciones correspondiente que deben estar a la altura de un equipo que tiene a Lionel Messi como emblema. No alcanzaron las finales ante Alemania (Mundial de Brasil), Chile (Copa América y Copa América Centenario).

En la AFA terminó siendo todo "atalo con alambre", mientras los equipos y los dirigentes se llevaban el dinero. La AFA envió al único técnico con contrato vigente. Hubo una gran imposibilidad de lograr juntar un plantel de 18 futbolistas. En el medio el Tata renunció porque no toleró las desorganizaciones y los malos tratos por parte de los dirigentes.

Todo el escándalo AFA quedó en evidencia. Hoy nadie quiere hacerse cargo de nada. Mientras la justicia investiga, los dirigentes miran para otro lado mientras un grupo de futbolistas viajó a los Juegos Olímpicos a poner la cara en uno de los torneos más nobles e importantes que hay.

En la AFA terminó siendo todo "atalo con alambre"

Sin embargo, un equipo con tradición ganadora en torneos juveniles y bicampeón olímpico hizo un papelón. Jugó muy mal en sus tres presentaciones. Ninguno de los futbolistas con mayor jerarquía se puso el plantel al hombro y eso se notó.

Cinco años atrás, cuando el equipo Sub-20, en ese entonces dirigido por el Grondona hijo, no había alcanzado la clasificación a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. La respuesta del entrenador fue tajante. "A nadie le importan los Juegos", sostuvo. Simple. Allí hay una pequeña muestra del error de arrastre.

La crisis es profunda, más abajo todavía no se puede caer. La refundación del fútbol argentio será larga. Mientras tanto, en Buenos Aires, se siguen escondiendo abajo de los escritorios.

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