Dos españoles, dos alemanes, dos suizos y tres británicos murieron tras un alud en la localidad de Chamonix. Los cuatro excursionistas que en un principio se encontraban desaparecidos, han sido hallados sanos y salvos por lo que ya no se buscan más víctimas. En un primer momento, además, comunicaron que los fallecidos eran seis, pero, poco después las autoridades francesas informaban de que la cifra es de nueve, al encontrar los cuerpos de tres de los desaparecidos. 

Uno de los españoles fallecidos es Joaquín Aguado, el jefe del grupo especial de rescate de altura de los bomberos de la Comunidad de Madrid, un profesional con experiencia que no llegaba a los 50 años y tenía familia. El otro es Esteve Martínez, vecino de Sant Joan de les Abadesses (Girona) de 38 años y socio de la Unión Excursionista de esta localidad. Otro miembro de la Unión Excursionista, Guillem Ferrer, de 35 años, ha sido rescatado y trasladado a un hospital, y un tercer excursionista, Toni Trilla, se había quedado en un refugio porque tenía problemas en la pierna.
 
La avalancha de nieve, que también dejó quince heridos, tuvo lugar en la cara norte del Monte Maudit, zona de ascenso del Mont Blanc, un destino con una gran afluencia de turistas. Desde el primer momento se trabajó con la hipótesis de que hubiera extranjeros entre los fallecidos. "Fue como si estuviera en el tambor de una lavadora", explicó el guía Daniel Rosset al diario `Le Parisien`, tras asegurar que la avalancha irrumpió de repente y "sin ruido, sólo con un susurro" sobre el grupo.
 
 
Una enorme placa de nieve
 
Según un comunicado de la gendarmería, una enorme placa de cien metros cuadrados de nieve con dos metros de espesor se desprendió llevándose por delante varias encordadas. Las autoridades tienen constancia de que un grupo de 28 alpinistas de nacionalidades española, suiza, alemana, bosnia y francesa estaba en la zona.
 
Francesc Estorats, portavoz de la Federación Española de Deportes de Montaña, cree probable que las víctimas sean alpinistas con cierta experiencia, ya que tenía constancia de una expedición a la zona. Desde la Embajada española en Francia confirmaron que se trataría de un grupo de varios alpinistas, del que no se pudo precisar el número y en del que algunos de sus miembros estarían localizados y a salvo.
 
El paso, según su experiencia, es especialmente peligroso en esta época del año porque la nieve está más deshecha. La misma ruta en invierno, a pesar de las inclemencias del tiempo, es más segura y transitada.