Richard Branson no tiene ningún problema para llegar a fin de mes. Sin embargo, el multimillonario presidente de la compañía Virgin Atlantic pasa su tiempo entre sus negocios financieros y un deporte extremo que practica como hobby: el Kitesurf. Y hace pocos días se animó a una prueba bien arriesgada. A los 61 años se animó a cruzar con su vela y tabla el Canal de La Mancha. 

Si bien no pudo romper el récord de velocidad, lo que sí hizo su hijo Sam. El menor de los Branson logró  completar la distancia entre las costas británicas y francesas en tan solo 2 horas y 18 minutos, mejorando en 12 minutos la marca anterior. Mientras que su padre, que tuvo que luchar contra un fuerte viento contrario, prácticamente duplicó ese tiempo.

 Tras llegar a las costas galas y brindar con su hijo, Branson tuvo que explicar a la policía francesa las razones de atravesar ilegalmente su frontera. Durante los últimos 25 años, este multimillonario aficionado a las plusmarcas hizo decenas de intentos para establecer nuevos récords de velocidad. Por ejemplo, intentó atravesar el Océano Atlántico en una embarcación con motor y dar la vuelta al mundo en un globo aerostático. Uno más de las locas pruebas excéntricas del magnate Richard Branson.