Un salto base que salío mal en Kanakova, Rusia, aunque por suerte no con consecuencias fatales. Un deportista se lanzó desde una torre de electricidad a unos 120 metros del piso. Sin embargo, al realizar el descenso no se abrió el paracaídas y cayó al suelo a una velocidad increíble. Milagrosamente el hombre sobrevivió, aunque con múltiples fracturas, probablemente ayudado porque la nieve amortiguó en parte el golpe. 

El salto B.A.S.E. es considerado por muchos como el más extremo entre los deportes extremos. El riesgo es considerable, sin embargo muy calculado y controlado. Los participantes de este deporte estudian cada salto antes de realizarlo y solo si las condiciones son las adecuadas para realizar el salto, se realiza. 
 
Habitualmente se utiliza un solo paracaídas especial. El uso de otro paracaídas de reserva, como se hace en los saltos desde una aeronave, no tiene mucho sentido y es opcional, ya que habitualmente se salta de cabeza desde muy poca altura, comparado con un salto de avión. Se trata de saltos muy breves, en los que no habría tiempo de activar un paracaídas de reserva, en caso de que el paracaídas principal fallara. Es por ello que los paracaídas usados se asemejan más al paracaídas de reserva, que al principal de los usados en salto de avión.
 
Antes de iniciarse en el salto B.A.S.E. se necesita dominar suficientemente la caída libre, lo que se puede conseguir habiendo realizado antes de 200 a 250 saltos en caida libre. Existen muchos sitios alrededor del mundo donde praticarlo. Kjerag, en Noruega, es uno de los sitios más altos desde donde se puede saltar, con una altura de unos 600 metros.