Massimiliano Allegri no se dejó cautivar por las cifras millonarias. Aunque Juventus había desembolsado 32 millones de euros por su pase, el octavo más caro de la historia para un jugador argentino, el DT no se entregó inmediatamente a los encantos de ese zurdo habilidoso de mediana estatura. En su plan de reestructuración del equipo que había perdido a varias de las más importantes figuras que lo llevaron a la final de la Champions League, había otras opciones antes. Pero Paulo Dybala estaba dispuesto a triunfar en la Vecchia Signora. Así que se armó de paciencia en el banco de suplentes, y cuando le tocó ser titular, demostró sus cualidades.

En la Liga que acaba de ganar la Juve, el cordobés arrancó desde el banco en 5 encuentros y fue titular en 27. Es el máximo goleador del equipo con 16, segundo en la tabla general detrás de Gonzalo Higuaín (Napoli, 30) y contribuyó con asistencias en otros 8 tantos. 

Durante esta temporada, su primera en el elenco bianconero, Dybala no solo demostró su capacidad de definición sino también su enorme habilidad e inteligencia para jugar, para advertir los espacios o crearlos. Gerardo Martino lo advirtió y lo convocó al seleccionado mayor, pero además lo tiene como número puesto para los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, gracias a que es Sub 23 (los cumplirá en noviembre).

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Dybala es un extraño caso del jugador que no brilló en la Primera División de su país, porque le alcanzó con sus grandes en la B Nacional, con la camiseta de Instituto de Córdoba, para deslumbrar a los europeos. Condujo a La Gloria a una campaña histórica que, sin embargo, no se coronó con el ascenso pues después de liderar el campeonato hasta tres fechas antes del final, se cayó en la última recta.

Fue Palermo, un equipo pequeño que militaba en la Serie B, el que se jugó por la Joya. En 2013, pagó 12 millones de euros, una verdadera fortuna, aunque luego casi triplicaría la cifra con su venta a la Juve. En su primera temporada en el elenco siciliano armó una dupla extraordinaria con otro cordobés, Franco Vázquez, y llevaron al equipo de camiseta rosa a la máxima categoría 5 fechas antes del final.

Dybala se dio el gusto entonces la pasada temporada de debutar en la Serie A del Calcio y lo hizo en gran forma. Cuando el 25 de mayo del año pasado jugó su último partido en Palermo, como capitán, fue despedido como un verdadero ídolo de los hinchas.

La historia en Juventus, por reciente y más difundida, es conocida. No le pesó llevar en la espalda el número 21, el mismo dorsal que usaron Andrea Pirlo y Zinedine Zidane. Nadie contribuyó en tantos goles como él (24). Y Allegri ya no tiene dudas de quién es la máxima figura del equipo.