La interminable travesía que significó el viaje hasta Córdoba no es más que un símbolo del presente del seleccionado boliviano, un equipo afectado por una crisis económica y futbolística. Su presencia en la Argentina estuvo en duda por una amenaza de los jugadores de no presentarse y su presencia en Rusia 2018 es una utopía. Y ya ni siquiera saca provecho de la altura de La Paz para enderezar su rumbo en la Eliminatoria. 

El viaje fue maratónico. Parece que nuestro jefe de logística fuese Martino”, dijo con ironía Julio César Baldivieso, el DT de la selección del altiplano. Como no hay vuelos entre Cochabamba y Córdoba, y costear un chárter estaba fuera del presupuesto, debieron encarar una gira que los llevó con escalas en Santa Cruz de la Sierra y Buenos Aires hasta la capital cordobesa, donde arribaron pasada la medianoche del domingo, once horas después de haber partido.

A la crisis económica de la Federación Boliviana se sumó una amenaza del sindicato de futbolistas de retirar a varios jugadores de la selección por las deudas que los clubes mantienen con ellos. 

Bolivia viene de caer en casa 2-3 ante Colombia, un partido que llegó a empatar tras ir dos goles abajo pero lo perdió en el minuto 90 por un gol de Cardona. Fue la segunda derrota en los 3.600 metros de La Paz, donde ya había caído ante Uruguay. Ocupa la penúltima colocación en la tabla de eliminatorias sudamericanas, con apenas 3 puntos en cinco presentaciones.

"Jamás prometí la clasificación al Mundial. Sólo prometo trabajo y una renovación, que se puede dar con el paso del tiempo, no en cinco partidos”, dijo Baldivieso, quien fuera compañero de Martino en Newell's. El plantel entrenó por la tarde en la cancha de Instituto.

El partido ante Argentina

Baldivieso admitió además que Argentina es "amplio favorito" para el choque de este martes a las 20.30 en el Estadio Kempes. “Contra la Argentina estamos en desventaja porque tendremos jugadores que nunca han actuado juntos”, dijo en relación a que Luis Gutiérrez (ex Patronato de Paraná), Martín Smedberg (IFK Goteborg, Suecia) o Yasmani Duk (New York Cosmos, Estados Unidos), por ejemplo, no tuvieron tanto rodaje en lo que va de las eliminatorias.

El entrenador advirtió que “no habrá marca personal sobre Messi”, pero aclaró que, pese a ello, “se intentará hacer un partido decoroso”, según explicó en declaraciones radiales.

“Jugar con la Argentina es suficiente motivación para mis futbolistas. Cuando se entra al campo de juego son 11 contra 11, puede pasar cualquier cosa”, desgranó.  “Durante el partido, es a todo o nada. Después que cambien las camisetas que quieran”, ironizó.