Para el seleccionado argentino de rugby lo que se vendrá en 2016 será un desafío difícil con el ingreso de la franquicia de la UAR en el Super Rugby pero antes –y no tan lejano en el tiempo- Los Pumas tendrán  el 21 de noviembre el último partido del año: ante los Barbarians FC, en Twickenham.

Justamente pensando en ese partido ayer Daniel Hourcade se enteró de que no podrá contar un jugador importante: Tomás Lavanini, uno de los puntos altos que tuvo el plantel en el Mundial, fue suspendido por un comité disciplinario con una sanción de una semana de competencia por cargar contra un maul o ruck sin utilizar los brazos en el partido ante Sudáfrica.

Según se conoció, Lavanini  negó haber cometido un acto de juego sucio y las autoridades coincidieron en que no hubo factores agravantes, pero la resolución no fue favorable y ahora deberá cumplir con esta semana de suspensión. Así, el forward es el tercer jugador de Los Pumas sancionado durante el Mundial, junto a Mariano Galarza y Marcelo Bosch. Y si bien podría apelar la medida, lo más probable es que no se modifique por lo que Lavanini se perdería el partido frente a Barbarians FC.

A su ausencia probablemente se sumará la de la mayoría de los jugadores argentinos que se desempeñan en Europa, ya que será complicado que los clubes los cedan (las competencias en el viejo continente ya arrancaron). “Las negociaciones van a ser complejas”, avisó Hourcade.

Será entonces una buena chance para que varios juveniles sumen minutos en el seleccionado y para empezar a seguir a nuevos jugadores de cara a lo que será un 2016 repleto de competencia: entre Jaguares y Pumas los argentinos que fueron contratados por la UAR (todavía falta sumar a algunos, se calculan 10 jugadores más) jugarían un total de 27 partidos, todos de altísima intensidad entre el Rugby Championship y el Super Rugby.