De la peor manera comenzó el largo camino hacia la Copa del Mundo de Rusia 2018. La Selección Argentina cayó inesperadamente por 2 a 0 en el estadio Monumental ante Ecuador en la primera puesta en escena de las Eliminatorias Sudamericanas. Luego tuvo otra labor para el cachetazo frente a Paraguay de Ramón Díaz.

Está más que claro, que luego de pegarle tantas veces al capitán: Lionel Messi, el mejor jugador del planeta, por qué no exhibe el mismo nivel cuando se pone la celeste y blanca y la de Barcelona de España, o porque no canta el himno, la lamentable y ya indiscutida verdad es que cuando la Pulga no está, tampoco aparece esa Argentina que amenazó con pegar el zarpazo y quedarse con la Copa del Mundo de Brasil 2014, donde cayó en tiempo suplementario ante Alemania.

Volviendo al tema en cuestión, antes de este doble papelón, el equipo que comanda Gerardo Martino pisó una cáscara de banana en la definición de la Copa América de Chile 2015. Llegaba como claro favorito al título, pero el local hizo su juego, no dejó pensar mucho a las estrellas albicelestes y terminó celebrando a través de la lotería de los penales, la primera consagración en la historia de esta competencia a nivel países para La Roja.

Este último trimestre, Argentina no consigue siquiera aprobar una materia en el boletín y camina rumbo a marzo sin destino aparente. Algunos ya piden la “cabeza” del Tata, que insiste en defender su idea, esa de la cual asegura que tarde o temprano dará sus frutos. La barra de paciencia se acaba, pero lo cierto es que hay una crisis en la selección, que con el correr de las horas se agudiza.

Mirando hacia abajo la historia está bastante peor. Las camadas de juveniles vienen realizando papelones al por mayor. Tanto la Sub-20, como la que permite jugadores de hasta 17 años, acaban de dejar una indisoluble triste marca en la Copa del Mundo de sus respectivas categorías.

La última gran alegría se protagonizó en 2007, hace ocho años ya, bajo la tutela de Hugo Tocalli, aquel ladero de la exitosa etapa de José Néstor Pekerman con los pibes.

Por esos años, la celeste y blanca flameaba orgullosa en las Copas del Mundo de Holanda 2005 y Canadá 2007. Después de los años dorados, ya en 2009, la sub-20 ni siquiera se clasificó al Mundial de la categoría en Egipto. Y lo mismo ocurrió en 2013, cuando otra vez no accedieron a la Copa del Mundo que se llevó a cabo en Turquía.

Este 2015 ya es inolvidable y muy triste: por primera vez los seleccionados Sub -17 y 20 siquiera lograron superar la barrera inicial de la Copa del Mundo. No ganaron ninguno de los partidos que protagonizaron y los más jóvenes terminaron en el último puesto de la Copa del Mundo de Chile con terribles resultados. Un 0-2 en el debut ante México, 0-4 con Alemania y finalmente 1-2 contra Australia. Y lo peor, la Sub-15 tampoco la pasa bien.

Esta fue la decimotercera participación de Argentina en el torneo de futbolistas de hasta 17 años, competencia que nunca logró conquistar. Sus mejores campañas fueron los terceros puestos en los mundiales de Italia 1991, Ecuador 1995 y Finlandia 2003.

Los pálidos resultados de la Sub-20 en la Copa del Mundo de Nueva Zelanda fueron: 2-2 con Panamá, 2-3 con Ghana y 0-0 frente a Austria. ¡Vergüenza!

Y no solo eso, antes salían jugadores de la talla de: Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Esteban Cambiasso, Juan Pablo Sorín, Javier Saviola, Carlos Tevez, el propio Messi, Sergio Agüero y demás glorias que salen sin pensar demasiado.

Mientras que ahora, en los últimos años son escasos los nombres propios de peso y hasta contados con las manos los casos exitosos de futbolistas de las divisiones juveniles que triunfaron en Primera.

Mientras tanto, Marcelo Tinelli y Luis Segura pelean por el sillón de la AFA y la crisis se agudiza. Habrá que volver a formar unas buenas bases, ya que los valores de los chicos, tampoco son los mejores…