"Todavía estoy hambriento y motivado". La frase, en boca de un Roger Federer que acababa de perder su segunda final consecutiva de Wimbledon ante Novak Djokovic, sonó como una buena noticia en medio de la tristeza por la derrota. Y un alivio para los fans del suizo, que temen que esté transitando sus últimos partidos en el circuito. De ninguna manera: cerca de cumplir los 34 años, el de Basilea advierte que está con ganas de seguir.

No hubo lamentos de parte del suizo, por esta nueva ocasión que se le escapó de convertirse en el primer jugador en ganar 8 veces Wimbledon. Al contrario, Federer reconoció haber jugado en buen nivel, pero admitió que el serbio fue superior. No sólo este domingo en el All England. "Toda la semana. Todo el año. Y los últimos años", dijo con una sonrisa.