Se fue Don Diego, ese que se levantaba a las cinco de la mañana en inviernos crudos y veranos agobiantes y que se ponía el bolso al hombre para ir hasta la fábrica molienda de huesos Tritumol, cumplir con la jornada laboral para mantener a la familia y luego tomar de la mano a su hijo para llevarlo hasta el predio donde se entrenaba con Argentinos Juniors y soñaba con ser Maradona. Se fue Don Diego, a los 87 años y como consecuencia de una insuficiencia pulmonar, y se llevó ese último abrazo del Pelusa y de sus hijos y familiares que se acercaron ayer al mediodía hasta Los Arcos, donde estaba internado desde hacía tres semanas. Se fue Don Diego, el papá del fútbol argentino y mundial, ese que hizo bandera y canción un apellido en cada esquina del planeta donde algún fulano le pegue a una pelota.

"Se fue con todo el amor de sus hijos, que estuvimos a su lado. Gracias a todos los argentinos por rezar por él", dice su hijo y capitán de ocho hermanos. Lo dice Diego, todavía con los ojos empañados entre penas y orgullos. Lo dice Diego, en otra tarde triste de junio y en una fecha que lo devuelve a uno de los dolores más grandes de su carrera: otro 25 de junio, estadio Foxboro de Boston, Sue Carpenter, doping y final 21 años atrás.

Ese día, Don Diego fue un llanto y un abrazo junto a la Tota y la angustia por las lágrimas y el desconsuelo del Diez. "Como mi hijo no hubo ninguno", repetía Chitoro, ese apodo que lo acompañó hasta que Dieguito fue Diego y él, sin más, pasó a ser Don Diego. Lo decía una y otra vez y lo sospechaba entre tantas tardes de Cebollita donde visualizaba certezas y quimeras de potrero argento.

AQUEL RECUERDO. "Le lustraba  los zapatos, y yo pensaba que podría suplantar a Pelé o si era  mejor que él. Cuando fue pasando el tiempo, Pelé se me borró de  la mente", contaba, hasta que esa tarde del 22 de junio y en el legendario estadio Azteca comprobó todo y gastó a cuenta sonrisas y placeres germinados en el barro y en Villa Fiorito: "El de la mano nadie lo vio y yo tampoco. Porque fue una mano tan cortita, ahí, que cuando lo pasaron y lo pasaron parece que sacó más la mano. El segundo gol fue una maravilla".

El amor de Diego a su padres, manifestado y al desnudo y con la voz más quebrada que nunca en cada referencia ha sido un espacio que Maradona supo defender con el cuerpo en una vida televisada y donde roedores del periodismo intentan abrir puertas de la intimidad, simplemente, por tratarse de personajes que entienden como públicos. Una vez, en 1997, la prensa deslizó y se hizo eco del rumor sobre la muerte de Don Diego: "No quiero que por lo que hice en el fútbol se saquen el sombrero. Pero tampoco voy a permitir que se meta en la bolsa a un tipo que fue toda la vida un trabajador, que laburó para ocho hijos... que cuando le hablan de los hijos llora porque los adora a todos. Y que me lo maten no. Acá se termina el jugador de fútbol, el gol con los ingleses, con Bulgaria... Se termina todo. Cuando se metan con mi viejo, me voy a gastar toda la plata en granadas", dijo el Diez.

 

EL ADIÓS. Diego, Claudia Villafañe, Dalma y Giannina fueron los primeros en llegar a Los Arcos para despedir a Don Diego. A la noche, el padre del fútbol era velado en la sala Tres Arroyos, de Caballito, ahí donde también se le dio el último adiós a Doña Tota, en 2011. "Quiero agradecerle a toda la gente que se ha comportado 10 mil puntos con mi papá, siempre. Gracias, también, a los doctores que hicieron todo por dejarlo vivo. Gracias, también, a todo el periodismo que respetó en todo momento el problema que era entrar y salir de la clínica. Les agradezco muchísimo a todos los argentinos por rezar por mi papá. Un beso grande a todos. Gracias." El mensaje final de Diego es para todo el pueblo argentino, ese al que tampoco le es indiferente la tristeza de ese hombre que alguna vez lo hizo llorar de emoción y que regaló alegrías y gambetas desde ese potrero donde iba siendo el Pelusa de la mano de Don Diego.

«Diego, estamos con vos y tu familia en este duro momento. Un abrazo grande y fuerzas»

Lionel Messi, en su cuenta de Facebook

"Para mí significa un orgullo imborrable. Uno salió de allá del barro, y que todo el mundo se acuerde de uno, es  algo que no tiene nombre."

Don Diego sobre su hijo

"Yo pensaba que podría suplantar a Pelé o si sería  mejor que él. Cuando fue pasando el tiempo, Pelé se me borró de  la mente."

Don Diego sobre su hijo

"Mi viejo me educó demasiado bien, el mal aprendido fui yo con todo lo que hice mal en mi vida."

Diego sobre su papá

"Quiero agradecerle a toda la gente que se ha comportado 10 mil puntos con mi papá, siempre. Se fue hace un ratito".

Diego sobre su papá