Las últimas muertes en el fútbol, ahora dentro de las canchas y ya no más en las tribunas, decretaron el estado de alerta en el deporte más practicado del país. Sin embargo las medidas sonaron a poco: partidos suspendidos por duelo, cintas negras y minutos de silencio; cambios estructurales, ninguno. Al parecer, hasta tanto los hinchas y los jugadores defiendan lo suyo, la pelota seguirá su curso le pese a quien le pese y pase lo que pase. Al fin de cuentas, Julio Humberto Grondona tenía razón. El histórico presidente de la AFA llevaba un anillo que rezaba "todo pasa", y todo sigue pasando aún sin él.

Durante el último mes tres futbolistas profesionales perdieron la vida como consecuencia de situaciones que bien podrían haberse evitado con apenas un poco de prevención. Sin ir más lejos en el 'Día del futbolista' un chico de 21 años perdió la vida al cabo de varias jornadas en coma. Emanuel Ortega había chocado su cabeza contra un paredón cuando su San Martín cumplía el compromiso de la Primera C ante Juventud Unida. Por pelear una pelota terminó cayendo de costado contra un muro que no debía estar ahí.

"La pared está a un metro de la línea. Es una locura, no hay protección. Las medidas de seguridad se toman pensando en la gente, en el alambrado más alto para que no tiren piedras, y se pasan por alto estas cosas. Es una desgracia", reprochó Cristian Ferlauto, técnico de San Martín, poniendo el foco en cuestiones que hasta esta fatalidad pasaban desapercibidas. Emanuel no murió por motivos ajenos a lo deportivo; fue por las pésimas condiciones que presentan los estadios del ascenso. Una denuncia que en este informe especial repite Gonzalo Durante, técnico del club Aviador Origone, de San Luis, que como tantos otros sufre las 'desatenciones'de la AFA y las desnuda a continuación para que todo el Fútbol Argentino conozca las pésimas condiciones en las que se trabaja en las categorías menores.

Pero el de Ortega no fue el único caso trágico. Dos colegas suyos también perdieron la vida cumpliendo con sus obligaciones cruzadas de pasión. El más conocido es el de Cristian Gómez, el defensor de Atlético Paraná que se descompensó en pleno partido ante Boca Unidos y falleció camino al Hospital Escuela ‘José Francisco de San Martín’. En Corrientes la ambulancia tardó apenas tres minutos en ingresar al campo de juego y trasladarlo, pero no alcanzó. "Gómez presentó un cuadro de síncope, como muerte súbita. Intentamos reanimarlo, se hizo humanamente todo lo posible, pero no pudo ser", explicó Miguel Darré, uno de los médicos que lo atendió en el momento.

"Muerte súbita", definieron los médicos sin entregar muchas más precisiones del caso, como si se podría haber hecho algo distinto teniendo en el estadio una sala de primeros auxilios con instrumental de calidad. Lo cierto es que un mes atrás todo el plantel había sido sometido a estudios de rutina y, en teoría, nada hacía sospechar el trágico final.

El último jugador que falleció fue Maximiliano Gil, de Huracán de Carlos Tejedor. Sufrió un paro cardíaco mientras disputaba un partido de la Liga Oeste y, según informó el sitio Fútbol del Oeste, "iban 30 minutos del segundo tiempo del partido de Sub 21 cuando Maxi Gil se sintió mal y le pidió al árbitro del partido que lo acompañara hasta el banco de suplentes. Tras unos instantes el futbolista se descompensó, tuvo que recibir primeros auxilios por parte de los doctores Javier y Karina Varela hasta que llegó la ambulancia para trasladarlo al hospital de Carlos Tejedor en primera instancia y, más tarde, al de Junín, donde falleció luego de permanecer varios días en coma farmacológico". Para entender estas situaciones y saber qué se puede hacer, INFOnews entrevistó a Roberto Peidró, médico de larga trayectoria en el Club Atlético Independiente y ahora vicepresidente de la Fundación de Cardiología Argentina.

Queda en evidencia que no todo reluce en el fútbol argentino. El brillo de la Primera División, aún en cuestiones mínimas, opaca asuntos de vital trascendencia en el ascenso. Las categorías menores no presentan la infraestructura adecuada para los jugadores ni tampoco para los hinchas. Se sabía que acceder a estadios de menor valía era complejo para los simpatizantes, incómodos, inseguros; sin embargo nadie se ocupó en mejorar las instalaciones para ellos. El punto que ahora se debate es el otro, el de los protagonistas, obligados a trabajar aún en las peores condiciones, poniendo en riesgo sus vidas.

"Con un desfibrilador es absolutamente suficiente"

INFONEWS: ¿Qué es una muerte súbita?
Roberto Peidró:
La definición de 'muerte súbita' es: un deceso inesperado, no traumático ni violento, que se produce sin síntomas previos o con síntomas en la hora anterior al deceso. Pueden ser dolor en el pecho, fatiga, falta de aire, mareos o síncopes; por eso a veces en los deportistas pasan desapercibidos porque se confunde con el cansancio propio del partido en disputa. Los jugadores se sienten cansados pero piensan que es normal entonces no dicen nada, por eso en general el deportista que está jugando no tiene síntomas. Para completar la definición hay que agregar que se considera muerte súbita en el deporte cuando ocurre durante la práctica o una hora después.

IN: ¿Es más elevado el número de muertes súbitas en deportistas que en gente común?
RP:
Los estudios no están todos de acuerdo con esto. Por ejemplo en muchos estudios italianos dicen que es más frecuente en deportistas durante la actividad que entre personas comunes. Incluso se advierte que entre jóvenes de 20 a 25 es más frecuente también durante la práctica de alguna actividad. La estadística marca que hay un deceso cada 60.000 atletas, y en personas que no realicen deportes los números son menores por tema de universo básicamente.

"Si la terna arbitral supiera RPC tendríamos la mitad de la batalla ganada"

IN: ¿Cómo se puede evitar?
RP:
Con los chequeos que se hacen los deportistas, aunque qué debe hacerse para un chequeo es algo discutido en todo el mundo. Algunos, como en Estados Unidos, evalúan que con el test de las 14 preguntas es suficiente; otros van más allá, el punto es que no hay un criterio uniforme. En el caso del fútbol profesional esto queda en evidencia cuando a un jugador le salta en los análisis que le realizan antes de fichar para otro club que tiene alguna dificultad como pasó últimamente con los chicos de Racing (Ricardo Centurión) y San Lorenzo (Ángel Correa) cuando viajaron a Europa.

Y hay otras cosas de prevención primaria que no se dicen, corren para profesionales y amateurs. Una de las cosas es no hacer deporte cuando hay una enfermedad aguda como podría ser una gripe. Eso aumenta en un porcentaje hasta tres veces el poder tener una arritmia porque cuando una persona tiene una gripe significa que hay un virus en la sangre y puede tranquilamente llegar al corazón. Entonces una forma de prevenir es evitar el deporte de alto rendimiento en esas circunstancias, pero es muy difícil ponerlo en práctica porque si la figura de un equipo se levanta con 37.5 de temperatura el técnico te dice 'dale una pichicata y que juegue', nadie evalúa la gravedad del caso. Otro dato a tener en cuenta es que fumar tres horas antes del partido aumenta hasta siete veces el riesgo de sufrir un inconveniente.

IN: ¿Y la prevención secundaria?
RP:
Es lo que se hace en el momento en que ocurrió el evento. Maniobras de reanimación cardiopulmonar básicas (RCP) y tener el desfibrilador cerca. Si es una fibrilación ventricular, cuanto más rápido se trabaje, mejor. Después de los primeros tres minutos tras el accidente baja un 10% la posibilidad de reanimar a la persona por cada minuto que transcurra. Pasados los diez minutos ya no hay posibilidad alguna.

IN: ¿En las canchas los desfibriladores están a mano?
RP:
Deberían estar siempre en las ambulancias, que son exigidas por AFA para dar comienzo a un partido. Ahora, que el aparato realmente esté ahí, es otra cosa. Lo primero que habría que revisar es eso: que haya una ambulancia de alta complejidad, con el desfibrilador adentro y con gente idónea, que sepa cómo actuar. Muchos clubes están organizados mientras que otros no, incluso a veces falta el aparato, o eso supongo yo porque no se usa.

IN: ¿Y las salas de primeros auxilios qué equipamientos tienen?
RP:
Hay una sala médica en el vestuario, el tema es que por lo general en esas salas no hay cosas de alta complejidad, al menos yo nunca vi ninguna en los años que me tocó recorrer estadios. Muchas veces las instituciones suplen eso con una ambulancia. Para mejorar hay algo básico y que es únicamente cuestión de organización: que la gente que está dentro del campo de juega sepa RCP, es elemental, y el primero que debería saberlo es el referí por ser quien más próximo está a la acción. Si lo supieran hacer la terna arbitral más algún ayudante de campo ya tenemos la mitad de la batalla ganada. Eso y el desfibrilador son cosas fundamentales porque estamos hablando de un espacio chiquito. Dentro de un campo de juego con un desfibrilador es absolutamente suficiente. El tema es que cuando y donde juegan River con Boca hay, pero ¿en el cruce entre Deportivo Sierra Patagónica y Sportivo Cordillera qué hacemos?. La AFA repartió 150 desfibriladores, está bien mas no es suficiente.

IN: ¿Y en los predios donde se entrena durante la semana?
RP:
Es otro foco de conflicto. Debe haber desfibriladores porque puede pasar absolutamente lo mismo que en los partidos. Tiene que haber un mecanismo llamado 'Protocolo de rescate' para poder solucionar un evento de esta magnitud en el caso de que ocurra. Todo el predio de entrenamiento debe estar protegido.

IN: ¿Alguien regula?
RP:
No porque es voluntario, no es obligatorio.

La odisea de las categorías menores

Gonzalo Durante es el técnico de Aviador Origone, club que disputa la Liga de Mercedes (el ganador clasifica al Federal C, por lo que en menos de cuatro temporadas podría ser un equipo de Primera), organizada por el Consejo Federal, que está afiliada a la AFA. Es la base del Fútbol Argentino, donde más que un placer practicar el deporte es un suplicio.

"Si bien los jugadores no tienen contratos, el torneo se rige según la normativa de AFA. La única diferencia es que acá para iniciar un partido no se exige la presencia de un médico, por lo que estamos librados a cualquier cosa que pueda pasar. En el Federal C sí", explica Durante, para empezar a detallar las dificultades conocidas por pocas personas.

"Nuestra cancha no está habilitada porque le falta un cerco, aunque increíblemente presenta mejores condiciones que varias del Federal C sí habilitadas donde nos tocó jugar el torneo pasado. En Defensores del Oeste de San Luis, por ejemplo, había una única tribuna para cien personas y todo un descampado alrededor. Entonces llegabas al estadio, caminabas entre el público rival que no es nada amistoso cuando se quiere hacer sentir, y ni en el vestuario podés estar tranquilo porque tenés gente saltando en el techo. Ni la policía ni nadie hace nada. También jugamos en una cancha que no tenía ni siquiera las medidas reglamentarias, ni hablar de las instalaciones", se queja.

"Cuando uno habla de un Federal C espera que el Consejo investigue un poco los estadios y que estén habilitados lugares aptos para la práctica de un deporte, sin embargo te encontrás con cosas impensadas. En Primera, por ejemplo, no hay público visitante, acá sí, y todos mezclados", agrega el director técnico que trabaja, básicamente, por el amor al fútbol.

Para dejar en claro la precariedad del ascenso, Gonzalo Durante cuenta que durante la semana su equipo trabaja en un predio propio que está en construcción y que, por ahora, solo cuenta con tres canchas de fútbol y un vestuario. La sala de primeros auxilios se hará en una segunda instancia.

La realidad es cruda: "Acá no existen los estudios médicos, no se hacen porque el Consejo Federal no los pide. Los clubes pagan un seguro a la AFA por intermedio de la Liga y listo, eso es todo", explica el entrenador.  "Otro tema son los paredones en las canchas, están muy pegados a las líneas, podría haber un montón de casos por fin de semana como el del chico de San Martín porque los muros están ahí no más del límite. Se necesita un poco más de control por parte del Consejo, que existan sanciones y que se cumplan. El año pasado en la Liga de La Rioja se mató a un jugador de un ladrillazo y no pasó nada. En Boca le tiraron gas pimienta a los jugadores de River y a la semana se instaló un blindex para que no volviera a ocurrir algo así. Lo que pasa en el interior parece que queda en el interior", se lamenta una persona que, como tantas, ama el fútbol y lentamente lo ve morir junto con sus protagonistas porque nadie parece tener ganas de cuidarlo.

Qué hace la AFA

En la Primera División suceden cosas graves, algunas son penadas por las autoridades de turno con sanciones ‘correctas’ para una cantidad determinada de gente e incorrectas para otros tantos. Lo concreto es que se toman determinaciones, sean multas económicas, inhabilitaciones de estadios o mejoras de infraestructura para que lo acontecido no vuelva a suceder. En el ascenso, tierra de nadie, las tragedias parecen ser efímeras.

El último caso es el del gas pimienta en La Bombonera, cuando desde la popular local los hinchas de Boca rociaron a los futbolistas riverplatenses mientras accedían a la manga inflable para regresar al campo de juego. Suspensión, multa económica y la instalación de blindex donde antes había alambre. Nada más, nada menos.

En el ascenso, donde Emanuel Ortega falleció como consecuencia de chocar su cabeza contra un paredón cercano a la línea de cal, la AFA exigió poner protección a este muro. A decir verdad, en la asamblea del 19 de mayo último el ente que rige los destinos del fútbol local notificó que las instituciones tendrán 90 días para de algún modo resguardar esos muros. Pasadas dos semanas, todo sigue igual, con el riesgo latente de que en cualquier momento vuelva a ocurrir un hecho lamentable.

El último caso

A menos de un mes de la muerte de Ortega, Gonzalo Cendra, del Deportivo Sarmiento de Coronel Suárez sufrió una situación similar. El futbolista golpeó su cabeza contra un paredón de cemento en pleno partido contra Kimberley de Mar Del Plata –válido por el Federal B-. Quedó inconsciente durante algunos segundos pero fue atendido rápidamente por los médicos que se encontraban en el lugar. Se salvó de milagro. Fue apenas un traumatismo leve.