Por @germancampisi

 Hace poco más de diez meses la vida de Miguel Ángel Fernández sufrió un golpe impensado. Mientras cubría el Mundial de Brasil para la televisión argentina, su hija Soledad, de 26 años, falleció como consecuencia de un accidente de tránsito producto de un imprudente hombre que conducía de noche a más de160 km/h en una ruta plagada de curvas pronunciadas. Desde entonces, lleva consigo un fuerte dolor, aunque ahora podría paliarlo un poco sabiendo que se hizo justicia.

Según el propio Tití le contó a El Gráfico, es inminente la sentencia en la causa que investiga lo ocurrido aquella madrugada del 3 de julio de 2014. Eso lo calma. A él y a su familia. Querían justicia, lucharon por ella, y están prontos a conseguirla. Como bien lo define el periodista de más de 40 años de trayectoria: "Nosotros estamos sufriendo hace diez meses y pico porque a mi hija no la vamos a tener más, entonces yo lo que quiero es que éste tipo sufra aunque sea un poquito, que conozca el dolor".

IN: ¿Cómo está la causa de Sole hoy?
TF:
Casualmente recibí un mensaje del cónsul argentino allá, en Belo Horizonte, y me dice que está en etapa de alegatos, que la tiene la fiscal, y que es inminente la sentencia. En diez días, quince, o a más tardar un mes, tendría que estar.

IN: ¿Cómo seguiste el proceso?
TF:
Al ser lejos, en otro país, si nosotros nos olvidábamos esto caía en un cajón y chau. Entonces, lo que hicimos con mi mujer y mi hija fue hablar con la gente del consulado, que se portaron muy bien (José Caffiero, Mariano Guida) y consiguieron una audiencia con el juez y la fiscal. Viajamos hasta Oliveira, que es el lugar donde fue el accidente, hablamos en persona con el juez para decirle que pese a las complicaciones nos poníamos a su entera disposición porque no queríamos que esto quedara en el olvido, y que íbamos ahí porque queríamos justicia. Con justicia no nos referimos a que lo pusieran contra un paredón para pegarle veinte tiros, sólo queríamos justicia, y para eso íbamos a poner todas las pruebas que se necesitaran. De hecho los dos chicos que iban en el auto con Sole viajaron y declararon, fueron los testigos más importantes.

"Nosotros estamos sufriendo hace diez meses y pico porque a mi hija no la vamos a tener más, entonces yo lo que quiero es que éste tipo sufra aunque sea un poquito, que conozca el dolor"

"Estuvimos siempre encima, permanentemente. Y estas campañas que hacemos públicas son para que no se olviden que estamos acá, esperando", remarcó Tití. "Sabemos que el juez es un tipo muy sensible que está al tanto de todas las movidas, las de acá y también las de la Copa Libertadores".

IN: ¿Cuál sería la sentencia?
TF:
Le fueron juntando causas: accidente, abandono de personas, fuga, lesiones a tres personas más, falso testimonio en las declaraciones; se le van juntando cosas.  Si llegan a ocho o diez años, si lo encuentran culpable, a lo mejor el flaco tiene que ir todos los días de un año o seis meses a dormir a una cárcel. Nosotros estamos sufriendo hace diez meses y pico porque a mi hija no la vamos a tener más, entonces yo lo que quiero es que éste tipo sufra aunque sea un poquito, que conozca el dolor. Y si no le toca porque el juez considera que no, nos quedaremos calientes y punto, pero es la justicia. 

IN: ¿Te sorprendieron las demostraciones de cariño de la gente?
TF:
Sí, me sorprendió mucho la reacción de la gente. Nos sentimos muy apoyados, muy respaldados, tuvimos una incontable cantidad de muestras de cariño. El día del velorio solamente ya fue un infierno. Y después, cada vez que vamos a algún lugar pasa que hay una devolución sorprendente.

A modo de ejemplo de ese cariño, Tití cuenta una anécdota: "Sole era muy fanática del Indio Solari, entonces mi mujer le quería rendir un homenaje yendo a uno de sus recitales, y un buen día Norita me dice: ‘Mirá que yo el 14 de diciembre voy a Mendoza’, y la acompañé…no sabes lo que fue la gente. Nosotros estábamos en una especie de estructura tubular a un costado del escenario, y abajo la multitud. El momento en que el Indio le dedica la canción fue algo impresionante con la gente gritando. El otro día en la cancha, lo mismo. La gente tomó esto como una causa propia.

El periodismo de ayer y hoy

IN: ¿Cómo ves al periodismo deportivo hoy?

TF: Ahora hay una conducta entre mis colegas jóvenes en la cual piensan que lo único que garpa es la mala noticia. Mentira. Yo trato ser positivo, aunque si tengo que dar una mala noticia relacionada con el entrenamiento o el partido, la doy; pero no voy más allá. Muchos para generar revuelo pasan el límite entre lo público y lo privado. Podría escribir cinco libros de la vida privada de futbolistas con cosas que nosotros vivimos en forma privada, y jamás en la vida se van a enterar, me lo llevaré a la tumba conmigo.

IN: ¿Para tanto?

TF: Estuve en la habitación de Maradona el día del 'me cortaron las piernas', porque primero le hizo una nota Adrián Paenza y después yo. Pero en el medio de una y otra pasaron un montón de cosas que son mías, nuestras. De Diego, de Cóppola y de Paenza, que también estaban. De nadie más. 

IN: ¿Sentís que hoy no se respeta tanto ese secreto profesional?
TF:
Creo que están todos desesperados por una primicia, no entienden que no cambia nada. ¿Sabes cuántas primicias dí yo en cuarenta años? Un montón; sirve solamente si al día siguiente tenés otra información igual de buena. Una vez que habían publicado algo mío que no era cierto y estaba indignado, llamo a Paenza y le digo: 'Mirá lo que publicaron', y él me contesta tranquilizándome: 'Tití, no te hagas problema, mañana sale otro diario'. Y es cierto, en 24 horas hay otras informaciones y ya pasó lo de ayer. Hace falta entender que a lo mejor se le hace daño de por vida a alguien con una noticia por la que no te va a cambiar la vida porque hoy no hay nada que te cambie la vida. Si hoy traes una gran noticia te sentarán en un mejor lugar en la radio o en la tele, la das, y mañana si no te mantenés con otra volvés a tu lugar.

IN: ¿En tus inicios esto era así también?
TF:
No, nada que ver. El hecho de que no existieran los teléfonos celulares cambió todo. Igualmente yo tengo algo que me juega a favor, hay muchos chicos que crecieron viéndome por televisión. Un futbolista a los dos años ya me veía y hoy está jugando. Hay muchos chicos en Primera que eran alcanzapelotas cuando yo cubría. Carlitos Tevez un día en la cancha de Boca me dijo: 'Mirá que cuando llegue a Primera me vas a hacer una nota', entonces con ellos a mí se me facilitan las cosas, pero nadie me lo regaló, tuve que remar durante 40 años.

En esos 40 años Tití pasó por muchas etapas y canchas. "Fui a la cancha de Liniers, de J. J. Urquiza, de Flandria…no empecé en las de River y Boca", recuerda. "Laburaba para La Razón cuando no había teléfonos, por ejemplo, ante cada gol tenía que caminar 150 metros hasta un almacén para pasar el dato. Hoy los pibes no tienen ese problema, andan con dos celulares. Las cosas cambiaron, y está bien. Es fabuloso que las redes sociales hagan que una noticia vuele en 30 segundos. Antes, para que se conociera una información tardaba muchísimo más".

Las redes sociales son otro fenómeno nuevo en esa vida profesional de cuatro décadas. "Lo que no me gusta del Twitter es que te mata la intimidad. Un día estaba con mi hija mayor, que tiene 38 años, me sacaron una foto y la publicaron… y es mi hija, no es una mina. Esas son cosas que no me las banco. También hay mucho perejil que tiene diez seguidores entonces te pincha, te putea para que vos le contestes a ver si pesca algo de público. El otro día un tipo se metió con mi hija, un tipo que mano a mano es incapaz de decirte una cosa así incluso capaz que te pide una foto. Yo no jodo a nadie. A un pibe de 20 años lo respeto de la misma manera que a un señor de 80".

 IN: Messi, Maradona…tuviste la suerte de cruzarte con los mejores, ¿qué personaje te sorprendió?
TF:
Nombraste a dos bestias. Te puedo decir que Maradona fue el tipo que más me dio. En lo profesional fue muy pero muy generoso, un tipo que siempre estaba dispuesto a darte una mano, y Messi también. Pensá lo siguiente, cuando Maradona era Maradona, éramos 30 periodistas. Hoy somos tres mil, Lio no puede salir a la calle porque lo vuelven loco, pero a pesar de eso he tenido algunas cosas íntimas con él de gran generosidad. Creo que tiene que ver con eso de que cuando nacieron ya me veían.

Para el final, Tití se guarda una anécdota más relacionado al actual mejor jugador del planeta. "Me pasó un día que en la entrega de unos premios Martín Fierro viene una señora y me toca el hombro, me da un beso y me dice que me quería conocer. En una de esas, después de darme un beso, me dice: ‘¿Sabe quién soy?, la mamá de Messi’. ¿A qué voy con eso? Al pibe ya le contaron de chiquito quién era yo, y a eso se le puede sumar el agregado de que laburo en la tele y soy un buen tipo".