En su última presentación del año, Alemania se despidió a lo campeón. Con grandeza, se impuso a España en Vigo por la mínima diferencia gracias al tanto de Toni Kroos cuando ya finalizaba el partido, un encuentro deslucido si se tiene en cuenta que se enfrentaban los últimos campeones del Mundo.

Ya desde la previa el duelo no se prensataba como el mejor. Ausencias significativas de ambos bandos, lluvia y frío. De hecho no hubo ni siquiera 30 mil espectadores en la cancha de Celta.

El agónico gol germano llegó a través de un remate lejano al que no supo responder el arquero español Kiko Casilla, que había hecho su debut con la selección diez minutos antes al sustituir a Iker Casillas. Ese tanto significó el fin de una racha negativa para los teutones, que hacía 14 años no vencían a los españoles. Y poco más del doble el tiempo que llevaban sin imponerse como visitantes ante este rival: 32.