La historia indica que la Selección argentina era un potencia en el básquet: Campeones Sudamericanos 34, 35, 41, 42 y 43; equipo revelación en los Juegos Olímpicos Londres 48; Campeón del Mundo 1950 (el primero de la historia); plata en los Panamericanos Buenos Aires 51; semifinalistas en los JJOO de Helsinki 52; campeones mundiales universitarios en Dortmund 53; plata en los Panamericanos México 1955; campeones sudamericanos juveniles en Cúcuta 55 y candidatos al título en Melbourne 1956.

La historia también dice que en 1957 fue intervenida la Confederación Argentina por la dictadura militar y que 34 de los más grandes jugadores argentinos fueron suspendidos de por vida.

“A nivel internacional, la Argentina era tan respetable como lo es hoy. Todo se logró con un fuerte apoyo del gobierno de Perón. Y cuando se junta el buen apoyo y el talento, aparecen los buenos resultados. Eso fue lo que pasó en esa época”, recuerda el periodista Alejandro Pérez.

Con el derrocamiento del gobierno de Perón, llegó Aramburu y la llamada Revolución Libertadora, que con una aire de persecución revanchista quiso romper lo irrompible, no quiso saber nada con todo lo se había hecho en el anterior gobierno. Y el básquet, que era campeón del mundo, también fue perseguido.

Los acusaron de profesionales, pero ellos no vieron ni un peso. Perón les prometió que podían traerse autos del exterior y eso hicieron. La mayoría de ellos los vendieron y construyeron sus casas, donde vivieron todo el resto de sus vidas”, cuenta Pérez.

"El daño fue muy grande; casi que se borró a la Argentina del mapa del básquet mundial"

Luego de ese suceso, el básquet argentino tuvo 30 años nulos de éxitos. “El daño fue muy grande, casi se borró a la Argentina del mapa del básquet mundial. Ricardo González, uno de los campeones del 50, lo dijo muy claro: nosotros queríamos ser los guías de los más jóvenes, pero tampoco eso pudimos hacer. No había espejo que mirar. Ellos fueron la primera Generación Dorada”, comentó el periodistas especializado en básquet.