Después de un comienzo polémico en materia arbitral, el Mundial de Brasil corrió a los jueces del foco de la tormenta para abrirle paso a los goles y las críticas futboleros. Puede que con el correr de los días aparezca alguna nueva polémica, un penal no sancionado o algún tanto invalidado por un offside inexistente. Esto es fútbol y esas cosas pueden ocurrir, pero hasta tanto solo queda disfrutar de los mejores del mundo sin que los pitos se interpongan.

Y así ocurrió esta tarde-noche, en el encuentro entre Corea del Sur y Rusia, dirigido por el argentino Néstor Pitana. Con un desarrollo discreto y leal, el juez que más de una vez tuvo flojos desempeños en el plano doméstico hoy cumplió con creces.

Siempre cerca de la acción y firme para decidir, amonestó a cuatro futbolistas, uno por el bando europeo y tres del lado asiático, con corrección en todas sus sanciones.