Consumada la victoria de Suiza ante Ecuador en el último minuto de partido, Francia saltó al campo en Porto Alegre con la obligación de ganarle a la débil Honduras para no ceder terreno en el Grupo E. Comenzó haciéndose dueño del desarrollo, parado en posiciones ofensivas, pero no le resultó sencillo abrir el marcador.

Al cabo de 45 minutos volcado al ataque, una falta de Palacios -que se fue expulsado- permitió el penal con el que Karim Benzema puso el 1-0 para los galos. Un gol que parecía lejano después la mala fortuna en los metros finales, con remates que rebotaron en los palos.

Francia no falló jamás un penal durante el juego en Mundiales: el de Benzemá fue el 10º convertido (el anterior, Zidane en 2006)

En el complemento, aprovechando la ventaja del hombre de más, el combinado europeo sacó del medio en la reanudación del juego y mantuvo la posesión en exclusividad. Incluso encontró el 2-0 a los tres minutos del segundo tiempo, cuando un pelotazo cruzado le llegó al hombre de Real Madrid y el delantero le pegó de primera, cambiando la dirección del envío, imposible para el arquero.

El elenco sudamericano nada tuvo por hacer más que defenderse con la ilusión de que la tarde no terminara con una goleada escandalosa en su contra. Sin embargo a la salida de un córner, un rebote le dejó la pelota en los pies a Benzema que, en soledad, la paró, acomodó para la pierna derecha y sacó un sablazo imposible para el arquero rival. Fue el 3-0.

De esta manera, sin lucirse pero con contundencia, el campeón de 1998 se impuso ante Honduras permitiendo la ilusión futura.