Todo parecía controlado. Juan Antonio Pizzi, el entrenador de San Lorenzo, había metido un volante más, Enzo Kalinski para neutralizar el juego enemigo, el de Vélez, ya que el juego se extinguía y con el empate alcanzaba para dar la vuelta. Pero en el minuto 44 de la segunda etapa, el arquero Sebastián Torrico tapó una pelota que parecía tener destino de gol y aguar los planes para el Ciclón, que finalmente se quedó con el Torneo Inicial.

Tras un despeje corto en el área del conjunto de Boedo, la pelota le quedó a Agustín Allione, cerca del punto de penal. El volante del Fortín la mató de pecho y sacó el remate. Pero la redonda se encontró milagrosamente con el puño del ex arquero de Godoy Cruz, y el Ciclón, que contenía la respiración halló aire fresco y volvió a respirar, y claro felicitó al guardametas, quien sin lugar a dudas protagonizó la atajada del año. En el otro cuadro, el 21 de los locales quería que se lo trague la tierra.

Luego las agujas siguieron su curso y derivaron en la consagración de San Lorenzo, quien como yapa se llevó un boleto dorado para la Copa Libertadores de América 2014, un título que jamás cosechó.